miércoles, 17 de noviembre de 2010

ORO ARGENTINO EN KWAIT !!!!!!

martes 16 de noviembre de 2010

Oro argentino en Kuwait

El clima es realmente agradable en el otoño de la ciudad de Kuwait. El sol brilla imponente pero ameno, en el último atardecer del 3º International Invention Fair of the Middle East (IIFME), organizado por el Club de Ciencias de Kuwait.

Víctor Suárez Rovere, inventor argentino y expositor en la feria, trae el brillo dorado kuwaití con él, en su mochila, al momento de arribar su vuelo al aeropuerto de Ezeiza. Su proyecto, Tomographic Touch, una pantalla multitáctil que detecta diferentes niveles de presión, resultó ganador de una medalla de oro en la categoría TIC`s del concurso.


Argentina fue el único país de Latinoamérica que compitió en el evento. Rovere fue invitado por el gobierno de Kuwait a partir de su lograda participación en Innovar 2009, el concurso nacional de innovaciones en el cual obtuvo el máximo galardón, el premio en su categoría y la medalla al mejor joven inventor, mención otorgada por la Organización Internacional de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Cuando fue consultado por su experiencia en Medio Oriente, Rovere habló maravillas acerca de la administración del evento por parte del Club de Ciencias de Kuwuait. “Se nota que hay un gran aprecio por el inventor” -remarcó. “La amabilidad en el trato y la disponibilidad y ayuda por parte de colaboradores me dejaron encantado”, aclaró Víctor, quien además de inventor es un flamante agente de marcas y patentes, matrícula otorgada por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).

El gesto para con los visitantes es una constante en la cultura kuwaiti´-las guías del viajero en Internet aconsejan, quizás de manera un tanto dogmática, no rechazar el té o café que ofreciera un huésped porque podría ser tomado como una ofensa. Sin embargo, la atención brindada a los inventores de todo el mundo constituye una pieza de encastre que, unida a otras, forman un cuadro clave para explicar el desarrollo económico y tecnológico de un país.

La segunda pieza ilustra que el club de ciencias de Kuwait se hizo cargo de la estadía de todos los inventores extranjeros. La novedad radica en que, además, la feria se sustenta con el aporte de 1% de ganancias de las empresas privadas al gobierno para el desarrollo de nuevos inventos en el país, la adquisición de patentes en el exterior y la capacitación del inventor. Según Rovere, Kuwait es el único país del mundo que posee esa legislación de manera ampliada, es decir, abarca desde el momento en que surge la idea hasta la patente concedida. Hay que tener en cuenta que la suma que un inventor necesita para patentar su idea puede alcanzar los U$S 20.000.

Otra de las piezas proviene del ámbito educativo. El expositor argentino pudo apreciar el interés de los estudiantes y docentes por la explicación de cada prototipo, y la avidez con que formulaban preguntas sobre su funcionamiento. Por otro lado, Rovere comentó que en el ámbito universitario existe un “science club” en el cual los profesores de las altas casas de estudios concertan reuniones fuera de los horarios de clase para realizar proyectos en común, de manera voluntaria y ad honorem.

El constante desarrollo industrial del país en particular, y de la región del golfo pérsico en general, (Actualmente, Qatar es el país con mayor crecimiento económico a nivel mundial) proporciona otra unidad a esta composición imaginaria que demuestra el resultado de decisiones políticas acertadas en materia de ciencia y tecnología.

La asistencia a la Feria de algunos inversores e industriales, talvez con la idea de generar empresas relacionadas con los inventos expuestos fue notoria para Rovere. Por ejemplo, al stand argentino se acercó un empresario y arquitecto kuwaití que consultó la posibilidad de utilizar pantallas para construcciones inteligentes.


Una conmovedora anécdota ilustra, a modo de ápice, el día de la entrega de premios y medallas. Un joven estudiante universitario se dirige a cada expositor llevando un cuaderno y una lapicera. Su intención, que inventores expertos le dediquen frases que lo incentiven a convertirse en un inventor.

Sin duda, el encastre resulta perfecto.

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