domingo, 26 de octubre de 2008

Y...LLEGA LA FATIGA ESCOLAR.

Es cierto que a esta altura del año todos comenzamos a cansarnos y pensamos en nuestra ansiadas vacaciones, pero lo cierto es que hay que seguir; no sólo los adultos la sufrimos, los niños y adolescentes también, y esto todo docente y padres debe tenerlo encuenta pues aún nos faltan los días más difíciles.
Se acerca el fin del año lectivo y con las evaluaciones, laspruebas integradoras y la ansiedad que genera el escuchar a diario: "Tenés que apeobar" como una sentencia, "te falta un nueve para el último trimestre", los más pequeñitos escuchan de su mamá: "Si repetis me muero", encima la ven llorando, o lo que es peor: "La señorita me dijo que de seguir así vas a repetir", "Te quedas sin vacaciones, y...nosotros también", que implica: "Por tu culpa". Pregunto:¿Quién no se estresa?. Hay alguna edad para no hacerlo!
BASTA!!!!! porque lograremos que se cumpla la profecía.
Los docentes saben bien que es el efecto Pigmalión, algún día hablaré de el.
Estamos a fines de octubre en Argentina, es de imaginarse que está pasando por la cabecita de los alumnos o hijos, los tendrán que tenerlo en cuenta al tomar las evaluaciones y los papis cuando van a rendir.
Para los maestros y profesores consignas claras, concisas y breves. Recuerdan haberlo escuchado mil veces mientras estudiaban, ¿No? Bueno a ponerlas en práctica, distribuídas de tal forma que todos los alumnos sepan que tienen que hacer. Ya que alguna vez publicaré las que he visto en el transcurso de mi vida, un monton de cosas juntas que hay que ser mago para entenderlas.. No muchas hojas porque esto ya asusta!
Necesito como docente saber si me entendió, no lo estoy evaluando sólo a él. No olvidemos que las evaluaciones nos sirven de gguía para saber hasta dónde se entendió y si puedo seguir adelante; no son sólo un número puesto y ya está, el problema no es mío es del otro!
Pareciera que sólo los adultos nos cansamos, estamos preocupados, nos angustiamos y hasta nos deprimimos.Hace poco un director de una escuela me decía: "¡Como va a estar deprimido con la edad que tiene!". Como no! un bebé se deprime.
Los adultos encargados y responsables de la educación se tendrían que preguntar:¿Este niño está lo suficientemente desarrollado como para responder a las exigencias escolares, sin que estas lo perjudiquen y además ejerzan un efecto estimulante para su desarrollo intelectual?
A los alumnos a los que no les va bien en su aprendizaje son los más fatigados, es todo lo contrario de lo que se piensa: Si no hizo nada en todo el año! Nos preguntamos los adultos ¿Por qué? Aquí no importa que edad tienen, ni 6 ni 16, ni 26, ni 46 años. A toos les sucede algo parecido. Es ahora donde aparecen los fracasos escolares.
El trabajo en común de padres y educadores hará que la realidad sea otra

1 comentario:

Federico dijo...

Muy bueno. Es tal cual como vós decís. Este lector es profesor universitario desde hace ya diez años y siempre tiene el mismo problema a esta altura del año así que lo que planteas es un problema común en cualquier claustro.
Felicitaciones por la nota.